Rusia: Zika y Putin

Por , Gustavo Romero Umlauf

image

Aún sigo sin entender por qué ninguno de los presidentes de los países de Latinoamérica, la OEA u otro organismo panamericano ha hecho público su rechazo a las expresiones despectivas contra nuestras naciones por parte del presidente ruso, Vladimir Putin, cuando -advirtiendo la necesidad de extremar medidas por el rápido avance de la epidemia del virus “zika” que les ha llegado desde esta parte del Mundo- dijo que “(…) ahora nos viene una porquería de América Latina. (…)”.

He quedado sorprendido no sólo que Putin, ya conocido por su arrogancia y petulancia, haya considerado a nuestros países como la región productora de la inmundicia para el Mundo e interesada en infectar otras naciones, sino que ninguno de nuestros líderes, presidentes, autoridad política u organización continental se haya pronunciado acerca de estas expresiones ofensivas a nuestros pueblos. Mi inútil espera en estos días y mi búsqueda por internet es constatar sólo un vergonzoso silencio.

Probablemente Putin no sólo esté exacerbando el nacionalismo radical de sus compatriotas para arremeter culpas propias hacia Occidente sino que el propósito de seguir cultivando el culto a su personalidad sea la estrategia de continuar con su autoritarismo a prueba de cuestionamientos de su pueblo. Tal vez sea válida aquella insinuación que leí en mi búsqueda por internet que el pueblo ruso nunca deja de venerar a sus gobernantes autoritarios o a sus dictadores como así fue el caso de Pedro el Grande o Alejandro III de la Rusia de los zares y de Lenin o Stalin de la Rusia comunista.

Putin parece conocer bien el temperamento ruso y sus exigencias; de ahí que cuente con una indiscutible admiración popular a su destacada fuerza de carácter, disciplina e inconmovibles decisiones políticas pese a su falta de carisma y simpatía. Este desdén hacia las naciones latinoamericanas –y en general hacia Occidente- no sólo parece reflejar su presuntuoso nacionalismo sino un calculado ingrediente para seguir justificándose en su autoritarismo.

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *